No es una elección entre productos, es una decisión de gobernanza. Responde siete preguntas sobre tu caso y obtén un plan por fases: qué hacer primero, quién debe participar y cómo saber que cada fase está terminada.
La IA ya está dentro de tu empresa, se haya aprobado o no. Y es lógico: la ganancia es real y se nota en horas —buscar información dispersa, redactar el primer borrador, montar el informe de todos los meses—. Precisamente por eso nadie espera a que exista una política. La adopción va por delante de las reglas, y ése es el punto de partida honesto de cualquier conversación sobre gobernanza.
Gobernar la IA, sin jerga, es decidir cuatro cosas: quién puede usarla, sobre qué datos, con qué límites y dejando qué rastro. Nada más. No es un comité que dice que no; es lo que permite decir que sí sin cruzar los dedos.
Información confidencial pegada en cuentas personales y ningún registro de qué se consultó. El problema no se ve mientras todo va bien: aparece el día que hay que reconstruir qué pasó, y ya no se puede.
Tantas reglas y tantos permisos que usarla cuesta más que no usarla. La gente vuelve a su cuenta personal y acabas con el mismo riesgo de antes, más la falsa sensación de tenerlo cubierto.
Casi todas las empresas llegan al mismo cruce: usar la herramienta que ya existe, o construir la suya. Y casi todas lo resuelven por defecto —con lo que alguien se descargó— en vez de por decisión. Esta herramienta existe para tomarla a propósito: no da una opinión general sobre IA, da un plan para un caso concreto, con quién tiene que participar y cómo saber que cada fase está terminada.
No es la calidad del modelo de IA: en los dos casos suele ser el mismo. Lo que cambia es dónde viven los controles y quién decide qué información puede ver la IA.
Es el camino que va a tomar la mayoría, y el que más se subestima. Contratar el plan de empresa se hace en una tarde; lo que viene después es lo que decide si de verdad estáis gobernando el uso de IA o solo pagándolo. Lo de abajo está pensado con Claude como ejemplo, pero sirve igual para cualquier proveedor serio.
Comprar la herramienta no enseña a usarla. El error habitual es repartir los accesos, mandar un enlace y medir el éxito por cuánta gente ha entrado. Entrar no es usar, y usar no es usar bien. Aquí es donde se pierde la mayor parte de lo que se ha pagado.
Lo que funciona no es un curso, es una persona de referencia que se forma primero y forma después:
Un curso genérico enseña la herramienta; la formación interna enseña vuestro trabajo con la herramienta. Un ejemplo sacado de un informe real vuestro convence más que un temario entero.
La condición honesta: este papel necesita tiempo asignado de verdad. Si se le cuelga encima a alguien que ya va lleno, no ocurre — y volvéis al punto de partida, con la herramienta pagada y cada uno usándola a ojo.
| Dimensión | Agente externo | Aplicación interna | Modelo propio |
|---|---|---|---|
| Qué información acaba saliendo | Lo que cada persona decida pegar en el chat. Si pega un contrato entero, sale el contrato entero | Lo que la aplicación deje pasar: puede tapar datos personales o bloquear documentos antes de enviarlos | Lo que la aplicación deje pasar, igual que la interna. La diferencia es que aquí nada sale de vuestra red |
| Acceso a información interna | Solo lo que alguien sube a mano, o las integraciones que el proveedor ofrezca de serie | Los sistemas que la empresa autorice, uno a uno: SharePoint, Drive, CRM, ERP | Los mismos sistemas que la interna, sin que la consulta cruce nunca hacia fuera |
| Permisos por persona | No sabe quién eres: cualquiera con acceso puede preguntar por cualquier documento subido al espacio compartido | Hereda los permisos de tus sistemas: cada persona solo obtiene respuestas de documentos que ya podía abrir por su cuenta | Igual que la interna: hereda los permisos de vuestros sistemas |
| Qué puedes demostrar después | Lo que el proveedor guarde en su consola, con el detalle que él decida y durante el tiempo que él fije | Lo que decidas registrar: quién preguntó, qué documentos se usaron, qué modelo respondió y qué se hizo con la respuesta | Lo mismo que la interna, y además el registro del propio modelo, que también es vuestro |
| Retención: cuánto se guarda | La política del proveedor. Se puede ajustar dentro de lo que permita tu plan, pero el que manda es él | La que fijes tú, y distinta por caso de uso si hace falta | Totalmente vuestra: nada se guarda fuera porque nada sale |
| Tiempo hasta tenerlo funcionando | Días | Semanas o meses, según cuántos sistemas conecte | Meses: hay que elegir infraestructura, montarla y validarla antes de escribir la aplicación |
| Coste | Cuota fija por persona y mes: pagas por cada licencia, la use o no | Desarrollo inicial y mantenimiento, más consumo por uso: pagas por lo que se consulta de verdad | Inversión en infraestructura y en quien la opere. Se paga esté en uso o parada |
| Dependencia del proveedor | Alta: cambiar de proveedor es cambiar de herramienta y de hábitos | Baja: el modelo es una pieza intercambiable detrás de tu aplicación | Ninguna: los pesos son vuestros. A cambio, todo el mantenimiento también |
| Shadow AI: uso por libre | Baja mucho si das cuentas de empresa, porque la gente deja de usar la suya | Baja solo si tu herramienta es más cómoda que la pública. Si es peor, vuelven a la suya | El mismo riesgo que la interna: si es incómoda, la gente usa otra cosa |
| Crecer hacia una IA que actúe | No llega: ayuda a una persona a trabajar, no ejecuta pasos de un proceso con aprobaciones | Es el camino: la arquitectura ya tiene dónde poner los límites, las aprobaciones y el registro | También es camino, con el mismo control y sin depender de que un proveedor lo permita |
| Quién la mantiene | El proveedor | Tu equipo, indefinidamente | Vuestro equipo, incluida la infraestructura y la evaluación de cada versión nueva del modelo |
Desliza la tabla hacia los lados para ver las tres columnas.
Existe una tercera opción de la que se habla mucho y que casi nunca hace falta: un modelo de pesos abiertos corriendo en tu propia infraestructura, sea un centro de datos vuestro o una nube privada dedicada. Por dentro es la misma arquitectura de la aplicación interna; lo único que cambia es que el modelo vive dentro del perímetro en vez de detrás de la API de un proveedor.
Si después de lo anterior este camino sigue sobre la mesa, esto es lo que hay debajo. No es una lista de requisitos técnicos: son las decisiones que alguien de vuestra empresa va a tener que tomar y sostener durante años.
Si alguna de las tres no tiene una respuesta con nombre y apellido, la decisión no está madura todavía. No significa que el camino sea equivocado: significa que aún no es el momento de firmarlo.
Las respuestas no se envían a ningún sitio: se quedan en este navegador.
Se abre el diálogo de impresión del navegador — elige «Guardar como PDF» para quedarte con el archivo.